Mucho se habla de innovación educativa, ¿pero qué es exactamente? Esto fue uno de los temas que discutimos en el IV Congreso Nacional de Innovación Educativa, y creo que si bien hay una idea general común detrás de esta expresión, en realidad hay muchas interpretaciones.
Así que no trataré de definir lo que es, pero de explicar como la estoy concibiendo. Aclararé aparte que esta postura es para este momento preciso. En efecto más leo sobre el tema y más aprendo y en consecuencia mi percepción evoluciona.
Hay mucho que decir sobre el tema, pero en este primer artículo solo quisiera hablar de una característica importante en mi opinión.
Si bien la innovación no forzosamente significa uso de tecnología es para mí muy difícil separarla de ella. ¿Por qué pienso esto?
Creo que hay que ser realistas: gente innovadora en la educación siempre hubo. Para bien o para mal. Pero desde el momento que una persona deseó transmitir sus conocimientos a otra(s) persona(s) seguramente estuvo experimentando los mejores métodos posibles. Así que lo único que haremos muy humildemente es repetir experimentos realizados antes. Mismo si para nosotros parecen ser innovadores, realmente no lo son.
En contraparte la tecnología nos ofrece herramientas que favorecen grandemente esta innovación al permitir hacer cosas que no se podían realizar antes. pero que quede claro también que la tecnología en sí no es forzosamente innovación. Proyectar un texto en lugar de dar una fotocopia, solo es cambio de soporte (muy importante ecológicamente), pero no se puede llamar innovación.
La vertiente que realmente me interesa es esta: el uso de recursos tecnológicos para aportar un “plus” al aprendizaje de mis estudiantes. Y a este aspecto consagraré varios artículos más.
Hasta pronto.
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